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"Vivir con la diabetes, no es vivir para la diabetes"

lunes, 9 de enero de 2012

El adolescente diabético



La adolescencia es un periodo difícil y complejo caracterizado por:
-          Crecimiento y desarrollo acelerados
-          Paso de la niñez a la edad adulta
-          Cambios emocionales  y físicos que originan confusión y estrés
Si a esto añadimos un problema de salud crónico como es la diabetes, no cabe duda que la complejidad y los problemas pueden acrecentarse considerablemente. Tampoco hay duda de la influencia que, en este periodo, puede tener el personal de enfermería, ya que como sabemos, en momentos del periodo adolescente, no son los padres quienes más influencia tienen sobre los jóvenes.
Por lo general, el adolescente ya está capacitado para comprender, aceptar y asumir, en todo o en parte, su programa de autocuidados.
Sin embargo, dos factores importantes van a determinar que esto se haga con normalidad o, por el contrario, que el proceso se realice con problemas más o menos serios.  Estos factores son: etapa y personalidad del adolescente, y el ambiente familiar que le rodee.
Así, el ambiente en que vive el adolescente va a tener una gran influencia y va a ser decisivo para todo el proceso de aceptación y aprendizaje de autocuidados.
El ambiente ideal será aquel en que los padres acepten el diagnóstico de su hijo con entereza comprendan acertadamente todo el programa de autocuidados y ayuden y vigilen sin agobios el desarrollo del proceso.
Es importante que los padres tengan confianza, por un lado en el equipo sanitario, para de esa forma transmitir esa confianza al hijo. De otro lado deben confiar en las capacidades del hijo pues será la mejor forma de ayudarle en su desarrollo y autoinsuficiencia.

Esta imagen está obtenida de Internet y por lo tanto, propiedad de sus respectivos autores.

domingo, 8 de enero de 2012

El niño diabético

Al enfrentarnos al problema de tener que programar el control de la diabetes en un niño, se nos puede presentar el dilema de preguntarnos. ¿Qué es mejor, la cantidad o la calidad de vida?. Está claro que un programa con muchas y severas restricciones, hará poco a favor de que el niño disfrute de una buena calidad de vida. También es cierto que el permitirle ciertos placeres como comidas inapropiadas no sólo irán en contra de un aprendizaje positivo sino que supondrían serios riesgos para su vida.
Un programa en el que el niño poco a poco conozca mejor su problema y sepa enorgullecerse de su autodisciplina, aunará cantidad y calidad de vida que en definitiva es lo que todos pretendemos.
Efectos psicológicos
Los problemas psicológicos cuando se diagnostica a un niño diabético van a ser dobles y a veces triples, pues no sólo van a afectar al niño, sino también a los padres. Por lo tanto, es necesario la responsabilidad de los padres y se deben evitar la culpabilidad y las ataduras.
La disposición del niño para enfrentarse a la diabetes va a depender mucho de la edad. Cuando el niño es muy pequeño y ve a otro tomarse un caramelo o un helado, la rabieta puede ser tremenda. Pero los problemas mayores van a aparecer en la escuela pues puede sentirse diferente, puede que esa diferencia le haga sentir vergüenza y la vergüenza abandono de autocuidados.

DIFERENCIA-------------VERGÜENZA------------------ABANDONO

El aprendizaje de autocuidados del niño diabético, se hará en primer lugar en los padres. ¿Cuándo se hará en el niño? Dependerá de la edad y del desarrollo psicomotriz, sin olvidar, como ya sabemos,, que la diabetes puede retrasar el desarrollo y por tanto, la capacidad para comprender y expresar sus problemas.
Por lo tanto, el aprendizaje de autocuidados se debe hacer permitiendo la participación del niño, pero sin responsabilizarlo y teniendo en cuenta que esta conducta manipulativa hay que esperarla en cualquier momento.





sábado, 7 de enero de 2012

Control de la diabética embarazada

Hemos visto cómo en la actualidad el embarazo en la diabética debe ser planeado. Es fundamental un buen control metabólico incluso preconcepcional para hacer una profilaxis de las malformaciones.
El conseguir este equilibrio metabólico supone una serie de principios:

1)     La gestante diabética es de alto riesgo, debe ser controlada por un equipo multidisciplinario obstétrico-diabetológico.
2)     Excepto en algún caso de diabetes de tipo A que sea necesario sólo un control diabético, habrá que emplear sistemáticamente insulina y preferentemente serán los tipos de acción más corta aunque eso suponga dosis repetidas. En el embarazo es difícil un control óptimo sólo con insulina lenta. Las necesidades de insulina aumentan de forma evidente en el segundo y tercer trimestre, de forma que una disminución de las necesidades de insulina en esta época es un signo de mal  pronóstico fetal.
3)     La presencia de cetonuria es un signo de mal pronóstico de la gestación.

viernes, 6 de enero de 2012

Todo sobre la diabetes gestacional

jueves, 5 de enero de 2012

Complicaciones de la diabetes durante el embarazo


En la primera mitad del embarazo hay un proceso de adaptación en que la gestante diabética es difícil de controlar. Al paso de glucosa al feto se une también la frecuencia de náuseas y vómitos. En la segunda mitad del efecto de las hormonas placentarias es más patente, evidenciándose en un aumento claro de las necesidades de insulina pero la inestabilidad es menor.
Pueden ser de dos tipos: maternas o fetales.
A) Maternas:
-Consecuencia de la arteriopatía diabética: nefroesclerosis y retinopatía.
-Propias del embarazo: preeclampsia (10-20% de los casos), hidramnios (no bien documentado), pielonefritis y abortos (aunque menos de lo que se pensaba clásicamente, estudios propectivos hablan de unas tasas de aborto espontáneo por encima de la población general).

B) Fetales:

miércoles, 4 de enero de 2012

Diabetes gestacional


 El concepto de “diabetes gestacional” aparece recogido en la clasificación de la diabetes dada en 1979 por el National Diabetes Data Group que es la más conocida internacionalmente. Cuando el trastorno a la tolerancia de los hidratos de carbono aparece durante el embarazo es cuando realmente debemos de reservar este término de “diabetes gestacional”.
Durante mucho tiempo se ha manejado el concepto de “prediabetes” como aquella situación de predisposición especial a padecer esta alteración (antecedentes familiares y/o fetos macrosomas) en personas en las que  en un momento determinado no se les encuentra ninguna alteración. Sin embargo este término está cada vez más en desuso y se utiliza más el de factor de riesgo.
Una forma de hacer una detección de la diabetes durante la gestación es la realización de determinación basal y a las dos horas del desayuno. Si en esta segunda determinación se sobrepasan los 120 mgrs. habría que realizar una curva de sobrecarga.
Otra situación distinta es la mujer diabética que se queda embarazada, aquí el diagnóstico no es lo importante sino el pronóstico. Englobando estos aspectos P. White clasificó las gestaciones diabéticas en distintos grupos, y que  de forma resumida señalamos a continuación:

martes, 3 de enero de 2012

Diabetes y embarazo


En pocos aspectos como en el de la reproducción se han puesto de manifiesto los progresos que en el manejo de la diabetes se han experimentado en los últimos años. Al igual que se decía para las pacientes tuberculosas, a la diabética no hace muchos años se le decía: “Si eres soltera no te cases y si te casas no tengas hijos…”. Y es que en la historia de la diabetes y embarazo hay que distinguir con Weingold varias etapas:
-Hasta 1921 la mayoría de las mujeres diabéticas juveniles eran estériles.
-A partir de 1921 se consigue rebajar la esterelidad al 50%, sin embargo el proceso reproductivo era muy costoso aún para la mujer y para el hijo.
-Con la terapia insulínica se han dado tres épocas sucesivas:
a) Descenso de la mortalidad perinatal al 30% simplemente por el empleo sistemático de la insulina sin tener en cuenta otras medidas obstétricas.
b) Cuando además de la insulina se propició la interrupción sistemática del embarazo entonces la mortalidad perinatal bajó al 15%.
c) En la actualidad, y desde los años 80, se propicia un tratamiento obstétrico individualizado dependiendo del control metabólico de la paciente y de las pruebas de bienestar fetal.