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"Vivir con la diabetes, no es vivir para la diabetes"

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Metabolismo normal de la glucosa

Para poder entender por qué tantas personas desarrollan prediabetes y, luego diabetes, es necesario conocer el funcionamiento normal del metabolismo.
Así, los hidratos de carbono, los lípidos y las proteínas son los tres grupos de nutrientes que nos proporcionan la energía y los elementos que ayudan al metabolismo y al crecimiento. Los hidratos de carbono y los lípidos facilitan
 la mayor parte de la energía necesaria para mantener nuestra maquinaria en funcionamiento.
En el intestino, los hidratos de carbono se descomponen en azúcares más pequeños que pueden pasar al torrente sanguíneo. El azúcar, o glucosa, se transporta en la sangre y traspasa las membranas celulares, para continuar descomponiendose y así proporcionar una gran cantidad de energía. La glucosa también puede almacenarse en los músculos o en el hígado en forma de glucógeno.
Los ácidos grasos son otra de las principales fuentes de energía de que disponemos. Al igual que la glucosa, pueden proporcionar energía inmediata a las células o almacenarse hasta que resulten necesarios.
Para poder entrar en las células, el azúcar suele necesitar un transportador de glucosa que le ayude a atravesar la membrana celular: precisamente aquí entra en escena la insulina.
La insulina es una hormona que circula por el torrente sanguíneo y afecta a los órganos y a sus funciones. La insulina se produce en el páncreas, el cual segrega , sobre todo, productos químicos digestivos encargados de descomponer los nutrientes de los alimentos para que el intestino pueda absorberlos. Aunque disponemos de varios tipos de células, las más importantes son las células beta y estas detectan los niveles de glucosa en sangre.
Cuando los niveles empiezan a subir, las células beta producen y segregan la insulina que permite que la glucosa se introduzca en las células a fin de impedir que el nivel de glucosa en sangre se eleve demasiado. Además, estimula los procesos celulares que regulan tanto el almacenamiento de la glucosa en forma de glucógeno como la utilización de los aminoácidos; así como que impide que se descompongan los lípidos, las proteínas y el glucógeno.
Si los niveles de glucosa en sangre bajan, se detiene la produción y la secreción de insulina y se invierten todos los procesos que acabamos de mencionar.
La insulina es como un guardia urbano que dirige los nutrientes para ser almacenados o servir al proceso de crecimiento: si los niveles de insulina son bajos, el tráfico se mueve en sentido contrario y los depósitos de almacenamiento liberan energía.
Así funciona una persona sana. En caso de que algo altere cualquiera de los componentes de este sistema tan preciso, comienzan a aparecer los problemas. La diabetes es, con gran diferencia, la enfermedad metabólica más frecuente.

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