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"Vivir con la diabetes, no es vivir para la diabetes"

viernes, 30 de diciembre de 2011

Obesidad y diabetes


La obesidad, almacenamiento excesivo de la energía en forma de grasa en el tejido adiposo, es el trastorno metabólico más frecuente observado en los países desarrollados, cuyas consecuencias son de extraordinaria importancia, ya que conlleva una menor expectativa de vida. Es causa de múltiples complicaciones quirúrgicas y mal control de enfermedades preexistentes y constituye un factor de riesgo nada despreciable de padecer diferentes patologías. La obesidad es capaz de actuar como factor desencadenante del trastorno del metabolismo graso y precipitante en personas predispuestas hereditariamente, es decir, con antecedentes familiares de D.M; tanto más cuanto más próximo lo sea el familiar.
Hoy la mayoría de los diabéticos no insulinodependientes por encima de los 50 a. son obesos y en ellos el sobrepeso es un factor de resistencia al tratamiento.
Aunque la causa de la obesidad se debe a dos factores fundamentales: el exceso de ingesta calórica y el sendentarismo, es decir, una desproporción entre el aporte y el gasto, no podemos olvidar que existen unos factores intrínsecos de tipo metabólico, genético, neurológico, sociológico e incluso socio-económico que intervienen en su desarrollo.

Esta imagen está obtenida de Internet y por lo tanto, propiedad de sus respectivos autores.
En cuanto a su relación con la DM ya en 1935 Ogivia, basándose en el hallazgo de hiperplasia pancreática en los obesos, sugiere que la obesidad conduce a DM por estimulación del páncreas en la liberación y secrección de insulina, pero esta observación no explicaba previamente todas las alteraciones. Hoy está bien establecido que la obesidad crea una resistencia a la acción periférica de la insulina debido al fenómeno de "Down regulation", provocando la hiperinsulinemia. De todas formas, en la patogénesis  de la diabetes en el obeso intervienen varios factores y no es posible explicarlo por uno solo.
Para comprenden mejor estos mecanismos hay que reseñar que la secrección de insulina es pulsátil, regulada no sólo por la comida sino también por neurohormona, HGH, somatomedina...., esta pulsatilidad es importantísima, ya que previene de un exceso de insulina circulante y la consiguiente producción de hipoglucemia que ocurriría si la secrección  de insulina fuese tónica.
Si el sujeto continua aumentando el aporte calórico o tiene escaso gasto (sedentarismo) el problema se perpetúa. Esto se corregirá dismimuyendo la ingesta ya que entraría en acción el mecanismo de "Up regulation" aumentaría el número de receptores periféricos para insulina, ésta dismiuye su secrección, se va normalizando la hiperglucemia y la diabetes va mejorando. A su vez, disminuye paulatinamente el tamaño del adipocito y el sujeto va adelgazando. Lo mismo ocurriría si el sujeto aumentara el gasto calórico mediante ejercicio.
Estudios realizados en animales han demostrado que la obesidad puede iniciarse por un disturbio hipotalámico, ya que estas lesiones inducen a cambio en la pulsatilidad de la insulino secrección.
En 1916 Joslin escribía: "ninguna anomalía preexistente ha ocurrido entre mis diabéticos más frecuentemente que la obesidad". La obesidad es, pues, una espléndida oportunidad para la práctica de la medicina preventiva. Hoy 80 años después esta afirmación sigue teniendo vigencia. Por eso la prevención debe constituir una norma desde la niñez.

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